I.A || Capítulo 1.
Inadaptadas apariencias.
Capítulo 1. Adam Fletcher.
Supongo, que todo tiene un principio y un final. Así que me voy a presentar.
Mi vida no es muy interesante, está más bien resumida entre dinero, popularidad, fútbol y chicas. Tengo 18 años, y vivo en una mansión de Forkfield, una pequeña ciudad de América. En el instituto me consideran de los mejores, soy el capitán del equipo de fútbol, y tengo varias rivalidades. Dentro de 1 semana empieza de nuevo el instituto, y es mi último año. Tengo que darlo todo y demostrar que puedo ser mejor que varios paletos que conozco.
- Buenos días, Adam - me saludaba algo seca mi madrastra.
- Buenos días - decía yo seco. La odio, es una amargada. No sé por que aceptó mi padre casarse con ella, a parte de por las acciones de lo que ahora es su empresa.
- ¿Ya te has enterado?
- ¿De qué? - preguntó de mala manera, sentándome en la mesa.
- Scott Cleverand es el nuevo subcapitán de tu equipo.
Mierda. Estoy muerto, si papá se entera de que ese imbécil está a nada de poder superarme, estoy muerto. Scott Cleverand es otro de los más populares del instituto, y el más capullo de todos. Es jodidamente rico, más que yo. Y no me acuerdo de cómo ni por qué pero mi familia y la suya tenemos una rivalidad tremenda, él y yo empezamos a llevarnos mal en primaria, cuando nuestros padres coincidieron en una reunión.
- ¿No estás bromeando no?
- ¡Adam Fletcher! ¿en serio crees que bromearía con algo semejante? Si se entera tu padre, estás muerto.
- Eso ya lo sé. ¿Se ha enterado?
- No, tengo que llamarle. Por cierto, vendrá mañana por la mañana, dice que tiene algo importante que hacer con su jefe - dice encogiéndose de hombros.
Sé perfectamente lo que pasa. Está claro que mi padre no la quiere. Siempre tiene excusas para estar fuera durante todo el día, y siempre está muy ocupado. Se nota a legüas, que la engaña, y no me ofende en absoluto, al fin y al cabo están casados por dinero.
- Ya... algo importante - murmuro. Mientras me meto en la boca un bocado de fresas cortadas con sirope de caramelo, puedo notar como mi madrastra se está entreteniendo con su móvil, pues no para de vibrar, y ella sonríe como una tonta.
- No te cortes, Virginia..no me importa - digo riéndome. Me mira mal, se levanta y sigue tecleando en su móvil.

Os había avisado antes, mi vida no es nada interesante. Ahora tengo que encargarme de Scott, vive cerca mío así que no va a ser ningún problema darle una buena paliza. Me subo a mi FC, arranco y sigo todo recto, me encuentro con un semáforo al que estoy esperando durante 1 minuto larguísimo para que se ponga en verde, a continuación doy la vuelta hacia la izquierda y luego recto hasta dar la vuelta de nuevo a la derecha. Entro en una calle de urbanizaciones y aparco en el grande garaje exterior que tienen los padres de Scott, antes de entrar tengo que pasar por la berja, va a ser fácil. Pongo mis pies sobre el palo que sostiene los barrotes de la berja y trepo hasta colarme en el extremo de su jardín. Contemplo la fuente, el jardín y su grande jacuzzi. Luego toco la puerta y me recibe su sirvienta.
- Hola, ¿qué necesitas? - dice amablemente.
- ¿Está Scott? - digo en un tono algo creíble de una amistad.
- Claro, pasa - sonríe. Vaya, se lo ha tragado, ¿en serio no me ha reconocido? todo Forkfield sabe que somos enemigos hasta la muerte.
Subo las escaleras, y toco su habitación. La conozco perfectamente, pocas veces he estado aquí, pero de pequeño vine una vez, cuando era medio novato en esta ciudad, creo que era la primera noche que vine de mudanza.
- ¡Viejo amigo! - grito cuando Scott abre la puerta sin saber que soy yo. He gritado para que la sirvienta se creyera que he venido de buenas, así que paso dentro de su habitación mientras cierro la puerta intimidándole.
- ¿Qué cojones haces aquí, y por qué? - dice tranquilo, mientras yo reviso y contemplo cada rincón de su enorme cuarto, parece la cafetería del instituto.
- Veo que estás solo, como siempre - digo en broma. Pero a los pocos segundos puedo notar que le ha ofendido.
- Te repito, ¿qué coño haces aquí? - dice enfadado, ignorando mi insulto.
- Cleverand, Cleverand...Cleverand - digo acercándome, mientras él se separa hasta apoyarse en la pared - ¿Cuándo aprenderás a no meterte en mi camino?
- ¿Qué?
- ¿¡Quién te ha dicho que puedas hacer las pruebas de subcapitán!?


CONTINUARÁ...
Aquí el primer capítulo, nada interesante pero está a propósito hecho así. EH PERRAS, OS QUIERO JAKSJAKAS :B































